Para entenderlo mejor
Los discípulos también sienten miedo. En la tempestad, su fragilidad forma parte del relato, no los deja fuera de la fe. La paz que Jesús ofrece invita a confiar y a buscar apoyo, incluso cuando las circunstancias todavía no han cambiado.
El miedo también entra en la barca
Los discípulos de Marcos conocen la amenaza de una tormenta. Su reacción no se oculta ni se idealiza. El relato conduce a una pregunta por Jesús y por la confianza. No promete que creer nos evite cualquier peligro o que debamos dejar de tomar precauciones.
Poner nombre a la preocupación
En Filipenses, Pablo invita a llevar las peticiones a Dios con gratitud. Orar puede ayudar a nombrar lo que pesa y a recordar que no somos solo nuestra preocupación. No es una técnica que garantice calma inmediata ni una exigencia de sentirse bien para ser creyente.
Buscar apoyo también es confiar
La paz ofrecida por Jesús no borra el mundo difícil que sus discípulos van a afrontar. Podemos acoger esa promesa y, a la vez, hablar con alguien, descansar y buscar ayuda cuando el miedo limita nuestra vida. La fe puede acompañar esos cuidados, sin reemplazarlos.
Qué dice la Biblia
Una selección de textos para leer juntos. Cada uno aporta un matiz; no pretende agotar todas las referencias sobre miedo.
Jesús calma la tempestad
Marcos 4, 35-4135Y aquel día, cuando llegó la noche, les dijo: Pasemos al otro lado.
36Y apartándose del pueblo, se lo llevaron con ellos, en el bote. Y otros barcos estaban con él.
37Y una gran tormenta de viento subió, y las olas subieron a la barca, de modo que la barca se estaba llenando.
38Y él mismo estaba en la parte de atrás del bote, durmiendo en el cojín; y ellos, al despertarlo, le dijeron: Maestro, ¿no te importa que nos estamos hundiendo?
39Y saliendo de su sueño, dio fuertes órdenes al viento, y dijo al mar: Paz, que descanse. Y el viento bajó, y hubo una gran calma.
40Y él les dijo: ¿Por qué están llenos de temor? ¿Todavía no tienen fe?
41Y su temor fue extremo, y dijeron el uno al otro: ¿Quién es éste, que aun el viento y el mar cumplen sus órdenes?
Al cruzar el lago, los discípulos tienen miedo. La pregunta de Jesús los invita a descubrir en quién confían cuando todo parece desbordarse.
Mi paz os doy
Juan 14, 25-2725Les he dicho todo esto mientras todavía estoy con ustedes.
26Pero el Ayudador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, será su maestro en todas las cosas y les recordará todo lo que les he dicho.
27Que la paz sea con ustedes; mi paz les doy: no la doy como el mundo da. No dejen que su corazón esté preocupado; no tengan miedo.
Jesús habla de la paz y del Espíritu Santo a sus discípulos antes de la pasión. Una palabra de compañía en medio de la separación.
Venid a mí los cansados
Mateo 11, 28-3028Vengan a mí, todos ustedes que están atribulados y cargados con trabajo, y les daré descanso.
29Acepten mi yugo sobre ustedes y aprende de mí, porque soy gentil y sin orgullo, y tendrán descanso para sus almas;
30Porque mi yugo que les pongo es fácil, y mi carga que les doy ligera.
Jesús dirige su invitación a quienes sienten el peso de la vida. Su mansedumbre ofrece una manera distinta de caminar y descansar.
Presentar a Dios lo que preocupa
Filipenses 4, 6–96No tengan preocupaciones; pero en todo con oración y alabanza pon tus peticiones ante Dios.
7Y la paz de Dios, que es más profunda que todo conocimiento, guardará sus corazones y sus mentes en Cristo Jesús.
8Por lo demás, mis hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo que tiene honor, todo lo que es recto, todo lo que es santo, todo lo que es bello, todo lo que tiene valor, si hay alguna virtud y si hay alguna alabanza , piensa en estas cosas.
9Las cosas que aprendieron por mi enseñanza y mi predicación, y que viste en mí, estas cosas hagan, y el Dios de paz estará ustedes.
La oración, la gratitud y la práctica del bien aparecen juntas en la exhortación de Pablo.
La mirada de los papas

La esperanza en medio de la tormenta
Al meditar sobre la barca sacudida por la tempestad, Francisco recuerda nuestra fragilidad compartida. La fe invita a confiar en Jesús y a cuidarnos unos a otros. En la dificultad, la esperanza también toma forma en quienes sostienen, acompañan y sirven a los demás.
Francisco contempla la tormenta como una experiencia de fragilidad compartida. Su reflexión no conduce a encerrarse en la propia seguridad: destaca también a quienes sostienen a otros con su servicio y su cuidado. La esperanza se vuelve visible en esas presencias.
Aplicado a nuestros miedos, esto invita a reconocer dos posibilidades: aceptar ayuda y ofrecerla. Hablar de lo que preocupa, permitir que alguien nos acompañe y atender una necesidad cercana pueden abrir un camino. No eliminan automáticamente la dificultad, pero recuerdan que no tenemos que atravesarla en soledad.
Síntesis editorial · Momento extraordinario de oración · 27 de marzo de 2020
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Encontrar una oraciónExplicaciones editoriales propias. Texto bíblico: BES · © 2018 AudioBiblia.org / Irma Flores · CC BY 4.0; las enseñanzas de los papas se presentan como síntesis, con enlace al original.


